lunes, 19 de diciembre de 2022

sábado, 19 de diciembre de 2020

DE NIÑOS o ADOLESCENTES MIMADOS A ADULTOS FRUSTRADOS Y MALCRIADOS

 

Cuando los hijos acaban creyéndose que, por el mero hecho de existir, ya son merecedores de todo, el resultado es un niño absolutamente mimado, consentido y caprichoso. La permisividad no es el único factor; también influye la mimancia, la mamitis, la papitis y la hiperpaternidad hoy tan vigente, un estilo de crianza que pone a los hijos en un altar doméstico y, entre otros, se caracteriza por la sobreprotección, y la transformación de padres y madres en una especie de sirvientes de los hijos. Además de un despilfarro exagerado (fiestas, viajes, ropa, zapatos, celulares…) en las criaturas, motivado por el hiperconsumismo. Un exceso que, en la mayoría de los casos, deriva en niños que tienen tanto que no pueden apreciar lo que tienen. Y, por supuesto, quieren más.
El niño mimado exige constantemente, porque pedir o ganarse algo o ser merecedor por tu propio esfuerzo no entra en sus valores, esto los convierte en adultos terriblemente exigentes, caprichosos, y malcriados, que tiran al diablo las normas de convivencia.
No hace falta ser psicólogo para detectar un niño mimado, tienen el perfil psicológico: niños que crecen pensando que tiene todos los derechos y por supuesto ninguna obligación, acostumbrados a que antes de necesitar algo, ya lo tienen… Crecen con un exceso de atención y de refuerzo positivo, de manera que otra de sus características es que pueden ser potencialmente muy narcisistas, egocéntricos, muy egoístas y nada empáticos, porque su vida siempre ha girado en torno a ellos y su forma de estar en el mundo se resume en un yo, yo, yo.
Lo peor, tolerancia cero a la frustración que hace la vida muy difícil, tanto para el propio hijo como para su entorno.
En la actualidad, con el objetivo de la felicidad inmediata a los hijos hay padres que olvidan otros objetivos, mucho más importantes para la educación y para ir por el mundo”. A destacar: La empatía, la tolerancia a la frustración, el aprendizaje del valor de las cosas, el esfuerzo, las consecuencias, los límites… Y estos padres, sin querer y con ese afán de que los hijos sean muy felices y no sufran, dejan de lado estos valores que hay que inculcar desde que son muy pequeños.
Una de las incongruencias de mimar a los hijos es que el hijo mimado se hace insoportable para quienes están en su entorno. El problema es que cuando algo no está exactamente como ellos quieren, estos niños llegan a ser muy coléricos, precisamente como consecuencia a esta tolerancia cero a la frustración. Y acaban derivando en una personalidad que los hace inaguantables, porque socialmente no están preparados ni para compartir ni para convivir, insoportable en la sociedad,
Lo que se puede hacer es desmimémosle a ese niño o adolescente dejemos que se frustre, poner límites que se vayan incorporando y ampliando hasta que en su vida cotidiana haya unas líneas rojas claras y una tolerancia a la frustración. Sin olvidar, por supuesto, la capacidad de la empatía, enseñarles el camino, los valores y los límites.
Debemos comprender que, dejar de ser un adulto malcriado es mucho más complicado, que desmimar a un niño o adolescente. de todos modos, No confundir el amor y la forma de querer a nuestros hijos con mimarlos.

𝑫𝑬 𝑷𝑨𝑫𝑹𝑬 𝑨 𝑪𝑶𝑳𝑬𝑮𝑨, 𝑳𝑨 𝑷E𝑹𝑫𝑰𝑫𝑨 𝑫𝑬 𝑳𝑨 𝑨𝑼𝑻𝑶𝑹𝑰𝑫𝑨𝑫 𝑷𝑨𝑻𝑬𝑹𝑵𝑨 𝑸𝑼𝑬 𝑺𝑰𝑬𝑴𝑩𝑹𝑨 𝑬𝑳 𝑪𝑨𝑶𝑺 𝒀 𝑫𝑬𝑺𝑪𝑶𝑵𝑪𝑰𝑬𝑹𝑻𝑨 𝑨 𝑳𝑶𝑺 𝑯𝑰𝑱𝑶𝑺


¡Ya verás cuando llegue tu padre!”. Esta frase, pronunciada miles de veces a modo de advertencia en el pasado, hoy apenas tiene sentido. Porque el padre autoritario, aquel que ponía firmes a los hijos ante la mera pronunciación de su nombre, ha desaparecido. Se ha evaporado, como predijo el psicoanalista Jacques Lacan después del mayo del 68, cuando las revueltas estudiantiles desafiaron a la autoridad vigente.

En el siglo XXI de la generación milenial, el psicoanalista italiano Massimo Recalcati, expresa, “Las dificultades de los padres para cumplir con su propia función educativa y el conflicto entre generaciones que de ello se deriva y la autoridad simbólica del padre ha perdido peso, se ha eclipsado, ha llegado irremediablemente a su ocaso
No hace falta ser un experto para darse cuenta que la jerarquía en las familias ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. La tradicional figura del pater familias, símbolo de la Ley, ya no existe. Para comprobarlo, solo hace falta ser testigo de alguna interacción en el día a día entre algún padre estándar y su descendencia. Aquí va una: en Jaén, en los inicios del desconfinamiento, en una tienda del Mega Plaza. Padre, madre y dos niños de entre seis y ocho años. La madre elige toallas mientras los niños están al cargo del padre. Podrían haber estado a cargo de una escoba: corren por la tienda, lo tocan todo, gritan… No paran, vaya. Pero el padre los mira con embeleso indisimulado y, él también, lo toca todo, detrás suyo. Solo de vez en cuando parece recordar su rol y, con voz poco convincente, débil, les dice: “No toques” o “No corras”. Los dos chiquillos siguen tocando y corriendo, como si hubieran oído al papá.
“Los padres ya no son el símbolo de la Ley, sino que, como las madres, también se ocupan del Facebook, wasap, esto es guerra, futbol, baile con corazón serrano y de agradar y sobreproteger a sus hijos”, estos padres que abdican de sus funciones “por estar demasiado próximos a sus hijos, demasiado cercanos, por ser demasiado parecidos”.
La familia ha pasado de la verticalidad a la horizontalidad: todos son iguales. Esta transformación provoca que, cada vez más hijos desorientados por este vacío paterno. Hijos que esperan el retorno del padre para tener un guía y un poco de orden. También, como fruto de esta horizontalidad, más hijos narcisistas que se comportan como reyes de una familia que está al servicio de sus caprichos.
¿Por qué se está produciendo este fenómeno? Por un lado, la actual confusión entre autoridad y autoritarismo, que hace que cualquier intento de orden se considere un atentado contra la criatura. En nuestro tiempo “El ídolo-niño”, que de manera unilateral los derechos del niño, acaba por ver con recelo cualquier actividad educativa que asuma la responsabilidad vertical de su formación.
Destacar que los padres están “rompiendo el pacto generacional con los maestros” en pro de los intereses de los hijos. La sobreprotección, la obsesión de la crianza hipermoderna de allanar el camino a los hijos, es otra causa de este desconcierto: “Son los padres los que “matan” a sus hijos. No les dejan sitio, no saben cómo eclipsarse, no saben delegar, no otorgan ocasiones, no dejan que sus hijos se frustren, no prestan atención al porvenir”.
Los adultos, están rehuyendo la misión educativa que la diferencia generacional les impone simbólicamente. “Cada vez es más raro que nuestros hijos puedan hallar en los adultos ídolos, héroes, modelos y encarnaciones creíbles de lo que significa ser responsable”.
¿Cómo afecta este fenómeno a los hijos? Hay mucha ansiedad: padres angustiados e hijos perdidos. “Familias en el caos” que a menudo, debido a esta dificultad de los padres de hacerse respetar, tienen que acudir ala castigo o a un tercero -un juez, un mediador- para resolver los problemas. Señal de esta profunda alteración de los papeles. “Se trata de una paradoja hipermoderna: los padres, cada vez con más dificultades para transmitir a sus hijos el sentido de la Ley de la palabra, ¡apelan al castigo, o la Ley del juez para que les restituya la propiedad de los hijos!”.
Hoy es urgente el retorno de un padre que asuma su rol. Pero no un padre tirano ni, tampoco, esos que presumen de ser perfectos y dirigen las vidas de su prole como managers, en un ejercicio de narcisismo parental, esos padres que se sienten dueños de sus hijos tampoco son la respuesta.
La respuesta es la de un padre-referente, capaz de orientar, pero de asumir también las consecuencias de sus actos. Un padre persistente en sus decisiones, una figura responsable, que muestre a los hijos que “se puede estar en este mundo con deseo y, al mismo tiempo, con responsabilidad”. Padres maduros, en definitiva, capaces de “dejar ir” a sus hijos, para que vivan sus vidas propias, con sus éxitos y sus fracasos. Pero, sobre todo, padres que ejerzan el rol de padres, no el de colegas de sus hijos. Un papel más difícil, sí tarea de padres como “imposible”, pero mucho más necesario. Porque nuestros hijos quizás tengan muchos amigos, pero padre, solo uno.

sábado, 22 de agosto de 2020

EL TEMOR DE LA MINORÍA

 

EL TEMOR DE LA MINORÍA

 

Cuando la frase “la voz del pueblo es la voz de Dios”

cuando miles de voces desafiantes puestas en pie

cuando la enorme mayoría, como un trueno rompa a hablar

la estúpida minoría es posible que se vaya a asustar.

 

Cuando los explotados, cierren sus puertas y se echen a andar

cuando la esperanza disipe el lúgubre silencio sepulcral

cuando mil voces gritando “igualdad” hasta enronquecer

la Cleptocracia estúpida minoría, se va a asustar.

  
Cuando la mayoría silenciosa reclame igualdad

No habrá tempestades, abismos o miedos que la detenga

cuando la inmensa mayoría pueda escoger
la minoría,
fiera perversa y corrupta se vaya a esconder.‎

Cuando las tímidas peticiones se conviertan en reclamaciones
cuando las exigencias reclamen una nueva forma de convivir
cuan centella el alma del pueblo renacerá

ese día la minoría bruta y perversa huirá

 

Cuando la inmensa mayoría hable

cuando la mayoría conspire desde todos los rincones

ese día

La estúpida minoría se enconderá

 

 

AUTOR: WUILMER MARLÓN ALBERCA CÓRDOVA

domingo, 10 de febrero de 2019



PERSONA DESDE LA FILOSOFÍA
“El supuesto es la esencia considerada como lo que es, es decir, como sujeto concreto de la existencia. En el mundo corpóreo, el supuesto incluye materia y forma, es individual, al paso que la palabra esencia designa frecuentemente de una manera abstracta, la naturaleza específica. Cuando un supuesto se haya dotado de inteligencia, de voluntad y, por tanto, de conciencia de si, recibe el nombre de persona”

Quienes no pensamos ni educamos a los hijos para ser esclavos o mantenidos de otros, dando con seres perversos, calculadores y fríos, que de forma sistemática se cargan una vida aunque no la maten; destruyendo moralmente también la de sus padres que quisieron que vivieran en otro contexto mejor formados, siendo libres para razonar y responsables para proceder desde criterios maduros, sabiendo dentro de un orden el respeto que por ellos mismos se merecen los demás, según actúen en la vida sin estar mediatizados por la dependencia de ideas ajenas y radicales de otros, que en su situación de poder les humillan físicamente o verbalmente, manejando sus mentes con la amenaza y rompiendo el futuro de sus vidas. ; pero les han destruido psicológicamente arrebatándolos el alma y la fe en que se educaron.
Image result for persona filosofiaLa persona como tal cuando se concretiza en actitudes y acciones cotidianas, ya que por su propia naturaleza tiende al bien y a la verdad, se debe desenvolver en estos campos, esto es, debe amar y dejarse amar, debe ser solidario, cumplir con sus obligaciones y defender sus derechos, respetar la igualdad del otro, al igual que exigir ser respetado.


HIPERPATERNIDAD: SOBREPROTEGER A LOS HIJOS ES DESPROTEGERLOS
En el siglo XXI el modelo de crianza ha cambiado radicalmente: los hijos se han convertido en el centro absoluto de las familias, con unos padres dispuestos a «darles todo» para conseguir una generación perfecta que la sociedad parece demandar. Y hoy quienes ejercen una crianza basada en estar siempre encima suyo, anticipándose a sus deseos y resolviéndoles todos sus problemas.
Image result for padres sobreprotectoresLo que hoy debemos buscar es una paternidad y una maternidad más relajadas, con tiempo para estar en familia, sin mil planes ni actividades por delante. Con espacio para que los hijos jueguen —y, ¿por qué no?, aprendan a frustrarse, se aburran—. Para que prueben, se equivoquen y vuelvan a probar y adquieran responsabilidades y la necesaria autonomía para desenvolverse por la vida.
La HIPERPATERNIDAD tiene ingredientes como la estimulación precoz, mantenerlo constantemente en academias o las agendas sin espacios en blanco que no le permite poner a prueba sus habilidades blandas , la tolerancia cero a la frustración y los enfrentamientos con maestros que osen cuestionar las malcrianza del niño o la niña. 
Es por eso que hoy tenemos una generación caracterizada, entre otros, por tener una bajísima tolerancia a la frustración y un miedo tremendo a equivocarse, a fallar.

la HIPERPATERNIDAD está destruyendo aspectos tan vitales en el desarrollo de los hijos como son la adquisición de autonomía, la capacidad de frustrarse, la capacidad del esfuerzo y el tiempo para jugar. También provoca familias estresadas y niños tan sobreprotegidos que, irónicamente, tienen más miedos que nunca.
En muchas familias los hijos e hijas están colocados en una especie de altar doméstico; se les rinde pleitesía, como si fueran seres omnipotentes, y se les hacer sentir especiales por el mero hecho de existir. Parece que para ser buenos padres o buenas madres debamos hiperprotegerlos, evitarles la más mínima frustración, darles todo y defenderlos como fieras ante cualquier atisbo de crítica o juzgamiento.

Es por esa razón que nos convertimos en:
Image result for padres sobreprotectores1. padres rodillo (quienes allanan sus caminos para que no se topen con dificultades). 
2. padres guardaespaldas (progenitores extremadamente susceptibles ante cualquier crítica sobre sus hijos o, incluso, a que se les toque), 
3. padres-mánager (estamos diciendo lo que deben hacer)
4. madres-tigres (que con razón o sin razón pelean o defienden a sus hijos) 
5. padres-bocadillo (quienes con infinita paciencia, esperan al hijo, a que se digne a darle un bocado a la comida)

— Sobreproteger es desproteger. La educación es un proceso a largo plazo y, en parte, se basa en dejar ir, ya que uno de sus objetivos debería ser la adquisición de autonomía de los hijos, algo fundamental.
— En la crianza, los límites son tan importantes como el afecto: uno no es un mal padre, ni un dictador, por decir «no» de vez en cuando; al revés.
— La baja tolerancia a la frustración no es una enfermedad crónica: el tolerar la frustración puede entrenarse y va a ser muy útil, porque la vida está salpicada de pequeñas y grandes frustraciones.
— Ser feliz requiere carácter. Y para ello, los hijos no solo se necesitan conocimientos académicos y un aluvión de «experiencias mágicas», sino habilidades como son la valentía, la empatía y la curiosidad. Sin olvidar el tiempo para jugar, cada vez más escaso.
— A muchos padres y madres les encanta explicar, ya sea de forma explícita o disimulada, lo perfectos que son ellos y sus hijos. Evite creerlos y/o compararse y confíe: en usted y en sus hijos. Además, la perfección, en las personas , no existe.

Todos amamos y deseamos proteger a nuestros hijos e hijas, sí, pero hay formas de ser unos buenos padres sin estar todo el día detrás de ellos y sacrificar aspectos tan valiosos en su desarrollo como son su adquisición de autonomía, su responsabilidad y su tolerancia a la frustración.
Es por eso que los padres debemos reivindicar una “sana desatención”: relajarse un poco, empezar a confiar en los hijos y dejarlos más a su aire. En conclusión: hay que apostar por educar personas, no hiperpaternidad.
CURRÍCULO: CAPACIDADES O HABILIDADES
Todos las personas nacemos con unas capacidades parecidas, el cerebro se construye más o menos de la misma manera en todos los humanos, y luego influye el desarrollo postnatal y a lo que te expone la vida; todo ser humano al nacer tiene capacidades como: 
1. Reflejos
2. Visión periférica
3. Experimentar
4. Razonamiento lógico deductivo
5. Regular la temperatura
6. Homeostasis
7. Autopoiesis
8. Evolución
9. Reacción a estímulos
10. Atención y razón de ser.
11. Capacidad para jugar
12. Emociones y sentimientos
13. Creatividad, imaginación y pensamiento.

Estas capacidades son afectadas o transformadas por factores como:
- Herencia.
- Vida de experiencias.
- Calidad de las relaciones.
- Condiciones físicas.
- Educación.
- Relaciones personales.
- Relaciones interpersonales.
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Para que las capacidades se hagan operativas o logren su potencial máximo en el ser humano, requieren de las habilidades: destreza o facilidad para desarrollar algunas actividades o tareas. Las habilidades son aprendidas en el contexto: sociedad y educación. 
La educación debe apuntar a trabajar las habilidades para potenciar las capacidades innatas de las personas.
por lo tanto el currículo debe trabajar las habilidades; en especial las que el mundo actual requiere: la apertura mental, la aptitud de trabajar en equipo, la rápida respuesta a los cambios, el manejo de la presión por las responsabilidades, la inteligencia práctica, la capacidad para resolver problemas, la aptitud para comunicarse, la habilidad para relacionarse, la responsabilidad, la eficiencia, la rapidez, la capacidad para interpretar la información, el saber gestionar, la organización, la voluntad para aprender, la facilidad para escuchar y consensuar, la adaptación a las nuevas metodologías, la capacitación a las nuevas metodologías.