Bienvenidos al Blog El ser humano siempre ha tenido necesidades que satisfacer y siempre ha tenido curiosidad por conocer y encontrar una explicación satisfactoria de los fenómenos y hechos que lo rodean. El conocimiento ha sido una herramienta fundamental para satisfacer las necesidades y para poder explicarse los fenómenos y hechos de la naturaleza, la sociedad y del hombre mismo.
sábado, 16 de abril de 2016
martes, 12 de abril de 2016
LA GLOBLIZACIÓN Y LOS ADOLESCENTES
La globalización es un fenómeno mucho más antiguo de lo que parece. En el pasado se daba con los viajes mercantiles que se hacían en barcos o a pie, pero en la actualidad el término no es solamente aplicable a elementos comerciales, aunque ahí tuvo su origen. Siempre se le ha relacionado con campo económico pero realmente es mucho más que eso. Al día de hoy, nuestras formas de comunicación son más avanzadas gracias a la Internet, esa supercarretera de la información con la cual lo mismo se puede descargar un libro descontinuado, comprar productos exóticos, conocer música de otros países o aprender idiomas.
La Internet vino a terminar con la humanidad y las fronteras como las conocíamos, es la verdadera Bomba H. Globalización, extraño proceso que se antoja bipolar cuando se observa a grupos musicales japoneses tocar ska (fusión del rock con cumbia), a la par que se consume sushi en Paseo de la Reforma.
Las conquistas ya no se dan con las armas, sino con presiones económicas --dada la nueva economía global-- y con los medios de comunicación, que al difundir los principios del “american way of life” imponen estereotipos de belleza y éxito. La invasión ideológica es ahora la más fuerte y no se trata de enviar a otros países hordas y hordas de soldados armados hasta los dientes, sino de horas y horas de estar en familia compartiendo programas de televisión, cine o música.
La telaraña que conlleva la globalización es en extremo compleja, ya que también involucra cambios fundamentales en la identidad de las personas. Por ello resulta inexacto hablar de medios masivos de comunicación en este mundo globalizado, cuando más bien son verdaderos consorcios-imperios-conglomerados de comunicación que tienen como fin último expandir sus alcances no sólo en los medios clásicos, sino también llegar a utilizar desmesuradamente medios electrónicos de vanguardia-- hasta caricaturas, claro está, pasando por videojuegos, libros o bebidas juveniles que se promocionan por los canales anteriormente citados.
Para estos imperios de comunicación, la globalización, con toda su charada de señales satelitales de “última generación”, ha servido para que en lugar de reflejar lo que ocurre en otras partes del mundo --la búsqueda de diversas visiones-- más bien ofrece “lo mismo, pero en otro idioma”. Entendiéndose perfectamente que las empresas tienen como fin último el fusionarse, expandiendo su cobertura (en señal o tiraje) y servir como gestores de la opinión pública, ya sea de una manera deliberadamente abierta (por ejemplo con los noticieros) o velada (con los programas de entretenimiento).
Parece que vivimos en una era donde la saturación de la información es una constante, es innegable que antes se vivía de una manera más lenta. De alguna manera nos hemos vuelto sociedades adictas a la “interconectividad” y a la “comunicación instantánea”. Aspectos que pueden convertirse en neurosis y ansiedad informativa, principalmente en los jóvenes que hoy en día tienen entre 16 y 21 años, la llamada “Generación Y”. Ellos tienen una libertad inusitada para elegir, pero no importa ni “qué” ni “para qué”, además, carecen de una conciencia política profunda, (aunque creen que logran un “gran cambio social” al asistir a conciertos como Live 8, o a al circo mediático que implica la banda U2 en cada presentación).
Pero realmente a este arquetipo de adolescente global la política le importa poco, por lo que la apatía, el desinterés y el desgano en temas de interés público no se hacen esperar. Si bien los sujetos pertenecientes a la “Generación X” tenían una ideología de auto marginación (elegida o no), la nueva generación posee un abstracto y singular sentido de pertenencia y adecuación a las grandes empresas y marcas multinacionales. De igual manera a las tecnologías de la información y comunicación, ya que para ellos estas “siempre han estado ahí”, motivo por el cual las sienten como parte integral de su ser.
El adolescente global que buscan crear los consorcios mediáticos es un ente que devora los contenidos presentados en los mismos (ya sea música de MTV o Best Sellers globales creados a base de feroces campañas mercadológicas en el ámbito de los libros). Todo esto hace pensar que la alienación es el alma profunda, el centro neurálgico del sueño corporativo que representa el esquema del joven globalizado, una utopía tras la cual las fronteras de las naciones han desaparecido y las personas pueden hablar de cualquier tema y tienen muchas cosas triviales en común, a pesar de proceder de naciones distintas.
Ciertamente aquellas personas pertenecientes a la generación Y son casi ciudadanos globales, y sin duda están llamados a convertirse en un sólo ente mundial, pero todos aquellos que tenemos más edad que ellos tendremos que guiarles más allá de las apariencias superficiales que pretenden aglutinarse en el arquetipo del adolescente globalizado y hacer que la juventud vuelva a ser una verdadera fuerza de cambio social que no se ha visto desde los años 60. Espero que así sea.
viernes, 18 de marzo de 2016
CONECTADOS A LA TECNOLOGÍA, ¿DESCONECTADOS DE LA FAMILIA?
Celulares,
computadoras, IPod’s, tabletas y demás dispositivos son cada vez más comunes en
los hogares y hay algunos que hasta tienen uno o más por integrante de la
familia. ¿Cómo afecta esto a la comunicación en casa? Una postal común de
nuestra época muestra a una familia tipo sentada a la mesa de un bar o de un
restaurante, cada integrante conectado a su dispositivo electrónico y tan
comunicados entre ellos como podrían estarlo si se encontraran en planetas
diferentes. En el hogar, también es común que cada miembro de la familia esté
“enchufado” a su pantalla y que no haya interacción con el resto.
Ésta y otras
situaciones que se dan a diario nos hacen pensar si la tecnología es culpable
de la falta de comunicación en la familia. Pero antes de demonizarla,
analicemos un poco más, porque todo depende de cómo se utilice:
Por un lado,
hay que tener en cuenta que, en ocasiones, la tecnología favorece la
comunicación: por ejemplo, cuando padres e hijos están conectados a través del
celular, cuando juegan un partido juntos en la “Play” o la “Wii”, o los chicos
chatean con los adultos que están en el trabajo.
Por otro
lado, hay que pensar que, cuando en una familia hay problemas de comunicación,
conectarse a un dispositivo tecnológico puede ser la excusa, la consecuencia de
una problemática familiar que así queda encubierta, más que la causa. Hay que
preguntarse si esa familia tendría de qué hablar si se despejara la casa de
objetos “tecno” …
Hoy creemos
que son los Smartphone los que separan a la familia, pero en otra época era la
televisión encendida a la hora de la cena o los adultos leyendo el diario e
ignorando los llamados de atención de los chicos, con lo cual, hay que
reflexionar acerca de que ninguno de estos dispositivos es malo en sí mismo
sino que depende del uso que se haga de los mismos, de los límites que los
adultos pongan estableciendo horarios y situaciones en los que se pueden usar o
no y del cuidado que se tenga de preservar los espacios de encuentro, vínculo y
comunicación familiar.
Ahora, si
desde bebés se puso a los chicos frente al televisor varias horas al día para
tenerlos entretenidos -porque esto es mucho más fácil que poner el cuerpo a las
demandas de los chicos-, el niño puede ir aislándose en ese mundo de pantallas
y esta falta de comunicación con el otro va a ser más que algo ocasional.
Entonces, si
cada integrante de la familia está aislado y conectado un rato con un interés
propio –puede ser con un dispositivo electrónico o no-, no hay por qué
preocuparse siempre que haya otros momentos de vínculo y conexión. Pero si los
integrantes de la familia pasan la mayor parte del tiempo que tienen para
compartir enfrascados en sus dispositivos, cuando salen a hacer una actividad
compartida están más atentos a su Facebook o Twitter que a disfrutar juntos el
paseo y después acusan a la tecnología de generar esa incomunicación, habría que
pensar si no se está poniendo el problema y la responsabilidad en el afuera.
Cuando de
tecnología se trata, predicar con el ejemplo también es la clave. Así como en
otros aspectos cotidianos, los chicos imitan el comportamiento de sus padres en
el uso del celular, las redes sociales, etc. y por eso es importante estar
atentos y evitar los malos ejemplos como:
Utilizar el
celular u otro tipo de “pantalla” cuando no se debe: manejando, durante una
comida en familia, en lugares donde hay que tenerlo apagado, etc. Para muchas
personas, las pantallas se han convertido en objetos irresistibles, que hay que
mirar o chequear continuamente, sin embargo, no suelen ser tantas las
situaciones donde es realmente necesario hacerlo. Por eso, antes de utilizarlas
indebidamente, vale la pena preguntarse si es urgente o si ese mensajito,
llamado o mail pueden esperar y así preservar los momentos de encuentro, de
charla, de mirarse a los ojos mientras se conversa y, también, prevenir
accidentes.
Convertirse
en un adicto a la tecnología: Si uno nota que Internet se ha convertido en una
imperiosa necesidad, que ese jueguito que antes era un pasatiempo ahora ocupa
varias horas del día, que bajó su rendimiento en el trabajo a causa de eso y
que se pone mal humor, se angustia o siente ansiedad cuando no hay conexión,
llegó el momento de actuar.
Ser claros no
solo con las palabras sino con los hechos es clave para que los chicos reciban
el mensaje correcto, sin interferencias, sepan qué es lo que está bien y lo que
está mal y actúen en consecuencia. Porque decir una cosa y hacer otra no logrará
más que confundirlos.
Es cierto que
muchas veces se hace difícil cumplir con esta premisa, pero no hay que dejar de
intentarlo. Y cuando un hijo remarque esos errores con frases como “¿Y por qué
yo tengo que hacer esto, si TU haces todo lo contrario?”, es fundamental
reconocer que tiene razón y cambiar de actitud. En el caso específico de la
tecnología, se puede invitar a los hijos a avisar cuando vean que uno está, por
ejemplo, usando demasiado el celular y así ayudarse mutuamente a
“desconectarse” un poco sin enojos ni discusiones.
Aceptar un
error, no tomar una actitud defensiva ante los hijos, reconocer los propios
límites y hacer algo al respecto es parte de ser humano, y es una de las claves
para que los hijos se sientan más cercanos a sus padres, confíen en ellos,
puedan hablar de lo que necesiten y los respeten como tal.
Tomado del libro “Los nuevos Padres”
Actividades
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crees que se podría armonizar el uso de la tecnología con la comunicación
familiar(argumentar)?
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Se podría
abandonar la tecnología para poder comunicarnos mejor con los miembros de la
familia (Argumente su respuesta)
viernes, 26 de febrero de 2016
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