BEBES
GENIOS O ESTREZADOS?
La educación precoz empieza a estar de moda en Perú. Cada vez son más los padres que quieren que sus hijos aprendan cuanto antes a leer, a sumar o a reconocer un cuadro de pintura y cada vez son más los centros que ofrecen este tipo de actividades desde edades muy tempranas. Pero, esta práctica ¿crea niños más listos o más estresados?
La educación precoz o temprana requiere el compromiso de los padres, ya que muchos de los ejercicios suponen llevarse deberes a casa. Los bits, por ejemplo, también se pasan en el hogar (hay incluso programas informáticos). “Requieren de mucho material y de una técnica que hay que conocer”, “También hay que saber parar, dejarlos con las ganas de ver más.
Pero este tipo de educación lleva tiempo generando debate. Mientras que los pro estimulación precoz aseguran que el niño estimulado aprende más rápido y que si no se le estimula será un niño “infradotado”; los anti consideran que poner a un pequeño tanta presión escolar tan pronto consigue, más que genios, críos estresados que se sienten fracasados tempranamente.
Se ha demostrado que “los padres y los centros que ponen tanta presión en los estudiantes para que triunfen hacen que éstos, en su mayoría, crezcan sintiéndose fracasados”. El estudio también observó que la presión hace que “la educación se convierta en una experiencia desagradable”.
Pero ¿es necesaria tanta prisa? y ¿Qué tipo de estimulación debe hacerse?: ¿Bits enciclopédicos o un cubo y una pala?, ¿fichas de lectura sobre genios de la humanidad a partir de los dos años o “La caperucita Roja”?
Coincido con aquellos pedagogos y psicólogos que consideran que tantas expectativas pueden llevar a una frustración temprana: “Es de sentido común. El niño desde que nace está respirando todo: lo intelectual, lo sensorial… No hay porqué adelantar desde el punto de vista del desarrollo intelectual organizado. A los niños hay que dejarles que vivan cada etapa como es, como la piden ellos, pero sin pretender, por listos que sean, empezar a darles conocimientos ya más complicados”. “A un niño superdotado (que habla antes que nadie, que lo ve todo…) es al que menos hay que presionarle. Al que sí hay que estar estimulándolo constantemente es al que tiene alguna deficiencia o retraso o torpeza”.
Este tipo de educación está experimentando tiene también mucho que ver con la sociedad actual, muy competitiva, y con la falta de tiempo de padres y madres, un factor que hace que se delegue en el colegio gran parte de las actividades extraescolares.
“La jornada escolar es lo suficientemente larga como para poner horas extra cuando son tan pequeños. A los quince años no tiene nada que ver, pero cuando un niño es niño necesita tiempo para el hogar, para jugar y para estar tranquilo. Con tantas actividades se convierte en un trabajador que acaba agotado”
ALGUNOS
CONSEJOS:
–
Alabar los esfuerzos, no los resultados. No hay que esperar que tu hijo sea el
mejor.
–
No ser impaciente ni tener prisa con un niño: ellos progresarán a su ritmo.
–
A la hora de medir las habilidades de tu hijo, observar qué hacen los otros
niños.
–
Cuestionar los motivos por los que se le apunta a una actividad: ¿se hace para
suplir una frustración del padre o la madre? Incentivar, en cambio, las
actividades que ellos quieren hacer.
–
No apuntarles a demasiadas cosas a la vez: es difícil que todas le motiven.
–
No esperar que le sea dado un trato especial por parte de profesores o
entrenadores, ni cuestionar su trabajo: ellos son los expertos.
–
No fanfarronear de los progresos o actividades de los hijos.
EL ABURRIRSE: ES UN ESTADO EMOCIONAL BUENO PARA LA NIÑEZ
Los niños, "necesitan
disponer de tiempo para ellos mismos, para desconectar del bombardeo del mundo
exterior, para soñar despiertos, para dedicarse a sus propios pensamientos y
ocupaciones y descubrir así sus intereses personales y sus capacidades".
Pero en la actualidad, esto no
ocurre.
Una de las derivadas de la
HIPERPATERNIDAD es que parece que los padres somos también responsables de que
nuestros hijos se diviertan. Además de ser secretarios, chóferes,
guardaespaldas, mayordomos y asistentes personales, se supone que hemos de ser
los animadores de ocio y tiempo libre de sus vidas. Esta tendencia los hace
también dependientes de sus progenitores para algo tan clave como es su
capacidad para entretenerse.
Muchos padres se sienten
culpables si sus hijos les dicen que se aburren. Mientras no hace mucho al
"me aburro" se le respondía con un "pues busca algo para
hacer" y punto, hoy parece una tragedia. Una anomalía que debe de
corregirse lo más pronto posible mediante una actividad dirigida por el
progenitor o un televisor, un celular o una tablet para que el niño se
entretenga con un juego electrónico o un Youtuber.
Yo tengo gratos recuerdos de las
tardes aburridas de mi infancia, en casa, sin más planes por delante que merendar
y acabar los deberes. Gracias a esa cantidad de horas muertas —que hoy serían
impensables—, pude leer y leer, jugar solo y hablar solo y escribir o inventar
historias en mi cabeza. También me aburrí, por supuesto, pero para combatirlo
me tuve que estimular. De hecho, toda aquella actividad surgía del hoy
denostado aburrimiento, del cual no tengo un mal recuerdo.
Si hubiera tenido una tablet o un
celular a mano, veinte canales para zapear o una actividad extraescolar diaria,
creo que hubiera sido una persona bastante diferente.
Belton nos insta a ver el
aburrimiento como una oportunidad, no un déficit. "Los padres tienen un
rol, pero este no es el de correr y darles actividades y soluciones para que no
se aburran". El rol es el de crearles un ambiente tranquilo y propicio
para que ellos se espabilen y busquen una salida a su aburrimiento. Hacerles
entender que entretenerse solos requiere tiempo y algo de esfuerzo y que no
implica por sistema echar mano de un aparato electrónico. Es importante que
sepan que son ellos, no nosotros, quienes han de conseguirlo.
Distraerse por uno mismo no es un
esfuerzo sobrehumano (todos lo hemos hecho y no somos superhéroes) y tiene,
como enumera Belton, muchas ventajas: entrena habilidades tan útiles como son
la curiosidad, la perseverancia, la imaginación, la observación y la
concentración. Sin olvidar otra gran denostada en nuestros tiempos: trabaja la
tolerancia a la frustración.
Dejar vagar la mente de vez en
cuando va muy bien para resolver los problemas y para el bienestar mental. ¿A
qué esperamos?
Hoy en día
ABURRIRSE: VA MUY BIEN PARA
RESOLVER LOS PROBLEMAS Y PARA EL BIENESTAR MENTAL
NIÑOS MIMADOS, ADULTOS DÉBILES: GENERACIÓN BLANDITA
Padres
que llevan la mochila al niño hasta la puerta del colegio MÁS padres que piden
que no se premie a los mejores de la clase porque los demás pueden
traumatizarse; MÁS padres que le hacen los deberes a los niños que previamente
han consultado en los grupos, o en el internet IGUAL niños blanditos,
hiperprotegidos y poco resolutivos.
Ya hay
niños que, al caerse, no se levantan: esperan esa mano siempre atenta que
tirará de ellos. En ciertos colegios han empezado a tomar nota. Y, en algunos
países, el carácter ya forma parte del debate sobre la Educación.
La
educación del carácter es tan tradicional en ciertos colegios británicos, que
ningún niño espera que lo levantaran si podía solo. El carácter se entiende
como echarle valor, coraje, actuar en consecuencia cuando se sabe lo que está
bien o está mal, no limitarse a indignarse. Como dice Luri, «ahora en
educación, les fomentamos la náusea en lugar del apetito». En su opinión, los
niños de ahora saben cuándo se tienen que sentir mal ante determinadas conductas,
pero educar el carácter es animarles a dar un paso, a ser ejemplo, a que sus
valores pasen a la acción. Si están acosando a un niño, no callarse y
protegerle. Decir no a la presión del grupo.
El
carácter ha vuelto cuando se ha sido consciente de que podríamos estar criando
a una oleada de niños demasiado blanditos. Con padres que se presentan a las
revisiones de exámenes de sus hijos, que hablan por los hijos, que el hijo da
ordenes como padre y padres que obedecen como hijos, autoridades de la Ugel que
todo confunden con maltrato. ante un problema que deben solucionar ellos. «Yo
he tenido a un estudiante de 16 años que se echo a llorar porque le suspendí un
examen por estar copiando», vino su madre a verme y me dijo que había humillado
a su hijo. Le tuve que decir que estaba siendo ella quien le humillaba a él».
«La
tendencia a mantener el interés y el esfuerzo para conseguir metas a largo
plazo», la fuerza de voluntad, es el rasgo que, define a las personas con
éxito. Niños a los que no levantaron del suelo cuando podían ellos solos.Niños,
aunque , pese a las buenas notas, los padres tenemos que decirles que no se
creyeran especiales, y que pueden obtenerlo todo.
«Para
mí, los rasgos del carácter son esas cualidades que nos engrandecen como
personas: la resistencia, la habilidad para trabajar con otros, enseñar
humildad mientras se disfruta del éxito y capacidad de recuperación en el
fracaso», «Tener buen carácter no significa estar todos cortados por el mismo
patrón. Pero estoy seguro que casi todos nos pondríamos de acuerdo en que ser
honrado, trabajador, generoso, justo, leal, empático, valiente, austero, recio
y organizado son buenas cualidades». ¿Cómo se educa el carácter? No desde la
teoría, desde luego. «La educación en valores es algo abstracto. Las virtudes
son los valores integrados en la persona»
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