Se ha visto que la información se genera a partir de los datos, que deben procesarse para que su valor trascienda al del insumo parcial y quede establecida toda su significación: porque los datos expresan sólo una parte de la realidad, pero ningún dato es la realidad, porque ella puede registrarse de múltiples maneras... Los datos poseen la significación que expresa la manera cómo se ha pretendido registrar la realidad, si bien puede darse por hecho que la información no es un fin en sí misma, sino que la cuestión clave es qué hacer con ella, para transformarla en conocimiento.
El conocimiento puede verse como la aprehensión activa e interactiva de la realidad, actividad que no está desprovista de una caracterización axiológica y que tiene dimensiones históricas y sociales. No obstante sus diferencias, la información y el conocimiento forman un binomio muy cercano, en el que el acceso a la primera es condición necesaria, aunque no suficiente, para el segundo y ambos conceptos se constituyen hoy en elementos diríamos casi estratégicos para toda actividad humana, sea individual, organizacional, social o de otro tipo.
Ahora se pudiera preguntar: ¿cómo se transforma la información en conocimiento? Esta transformación es un proceso humano de construcción, en el que se debe posibilitar la adquisición, selección, actualización y utilización de la información para el logro de lo que se desea obtener. La información debe entonces: recabarse, seleccionarse, ordenarse, manejarse y utilizarse. Al propiciar una selección inteligente de la información, se discrimina lo superfluo.
La actual sociedad de la información coloca en evidencia la necesidad de una seria revisión epistemológica, porque las bases de la construcción del conocimiento parecen estar en crisis. Nuevos paradigmas deben desarrollarse para lograr una mejor adecuación a las necesidades del hombre moderno y de una sociedad compleja.
La mente es inquieta, ambiciosa, exploradora y, en este esfuerzo, se ubica la construcción del conocimiento que es: apropiarse de algo e insertarlo en su esfera personal, porque esto es lo que hace el aprendizaje significativo y le produce el conocimiento útil, que tiene larga vida y que se aplica o transfiere a otros campos del conocimiento y puede cambiar la realidad creativamente. Se enfatiza que aprender es construir significados y que ello se relaciona con la selección de la información como mecanismo de gran valor.
El conocimiento utiliza como materia prima el flujo de información; el conocimiento se crea cuando un humano actúa con/sobre el flujo de información. La explosión de las tecnologías de la información y de la comunicación aceleró el flujo y la cantidad de información que recibe el ser humano. En este flujo informacional es necesario distinguir entre la información que se recibe sin "quererlo", es decir, de manera pasiva, y la información que se busca activamente. Cada tipo de información tiene un tratamiento humano distinto y, en consecuencia, genera un conocimiento de distinta calidad. El conocimiento debe construirse sobre el conocimiento que se posee y la información se debe buscar según el conocimiento que se desee obtener.
La relación indisoluble que se establece entre la información, el conocimiento, el pensamiento y el lenguaje se explica a partir de comprender que la información es la forma de liberar el conocimiento que genera el pensamiento humano. Dicha liberación se produce mediante el lenguaje -oral, escrito, gesticular, etc.-, un sistema de señales y símbolos que se comunican de alguna manera.
También se refiere a que el conocimiento tiene dos dimensiones: tácito e implícito. El conocimiento tácito está en nosotros. El implícito es el conocimiento soportado. El conocimiento tácito es fruto de la experiencia, la sabiduría, la creatividad y está en el interior de cada persona. El conocimiento implícito es aquel que está presente en soportes como los libros, los escritos, los audiovisuales, etcétera.
Se podría afirmar entonces que el conocimiento va de:
- De tácito a tácito.
- De tácito a implícito .
- De implícito a implícito.
- De implícito a táctico.
El paso del conocimiento tácito a tácito se produce mediante procesos de socialización, es decir, a partir de la adquisición de conocimientos e información mediante la interacción directa con el mundo exterior: con otras personas, con otras culturas, etcétera. Por ejemplo, cuando el maestro panadero enseña al aprendiz a amasar el pan; el pastor de ovejas enseña a su ayudante a llevaras por los mejores caminos, entre otros.
El paso de conocimiento tácito a implícito se produce mediante la externalización, que pudiera definirse como el proceso de expresar algo, el diálogo. Externalizar es convertir ideas e imágenes en palabras a partir del dialogo. Por ejemplo, a partir de lo expresado hasta aquí, se han externalizado conocimientos tácitos y convertidos en implícitos.
Y, por último, el paso del conocimiento implícito a tácito se puede conseguir de diferentes maneras, por ejemplo, mediante la internacionalización: vivir otras experiencias, conocer otros países y culturas.
Se podría definir entonces a la gestión del conocimiento como la combinación de sinergias entre datos, información, sistemas de información y la capacidad creativa e innovadora de los seres humanos.
Se necesita comprender mejor los principios subyacentes de las herramientas cognoscitivas (modelos de simulación, modelos de computación y conceptuales, esquemas cognoscitivos, estadísticas) que se utilizan cada vez más, conscientemente o no. La información no es conocimiento y menos sabiduría. Se precisa más del sentido de la información que de sus medios. La abundancia de información es un reto serio, que exige disciplina, distancia y escepticismo. Se necesitarán habilidades cognoscitivas de percepción, razonamiento y juicio de sentido común para un adecuado procesamiento de la información
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