Si al niño le es esquivo el aprendizaje de la lectura, que tiene el peso de la cultura y de la institución, seguramente le acarreará un sentimiento de frustración muy grande y lo que quedará por el camino es el placer. El dolor por no aprender, o por hacerlo con costos muy grandes, produce mucha humillación en los niños. Inmediatamente comparan sus logros con los de sus compañeros, y surge la convicción de que no lo lograrán por más que se esfuercen. Es por eso que nos parece tan poco realista y tan iatrogénico el tipo de evaluación que desliza que siempre falta ("sabemos que puedes dar más"), planteos que hacen hincapié en el déficit y que no indican si el niño ha hecho esfuerzos. Así corremos el riesgo de que el niño piense que no vale la pena esforzarse, ya que sin importar cuánto lo haga, de todas maneras estará por debajo de lo que se espera de él.
Los niños viven con impotencia esta situación, no saben qué pasa y esto repercute directamente en su autoestima. Perciben con claridad que no conforman a padres ni a maestros, y pueden vivir esta situación como una falla personal, como algo que no está bien en ellos.
En ese momento el niño entra en el terreno de la desvalorización y la desmotivación. "Cuánto más fracaso menos aprendo, cuánto menos aprendo menos placer experimento, y más tiendo a evitar nuevas situaciones de aprendizaje"
Un aporte del cognitivismo ha sido su interés en investigar el tema de la motivación en los niños. Algunas de las teorías referidas a este aspecto proponen que, como consecuencia de su historia personal, las personas atribuyen un sentido al aprendizaje, un para qué, y le asignan un determinado valor.
Muchas veces la imagen que devuelve la escuela al niño es una imagen devaluada, que habla de dificultades, de errores. Algunos niños reaccionan violentamente ante esta situación, y otros lo hacen con una pretendida indiferencia, lo cierto es que ya no creerán más en la escuela como un lugar posible de éxito, de placer.
Desde esta teoría se propone, como una salida a esta situación que puede ser muy alarmante, el logro del éxito, sea cual sea y esté donde esté.
Sin duda que el trabajo sobre las dificultades es importante. Es necesario no retirarse como lo hace el niño, descubrir nuevas vías para obtener logros que harán sentir mejor al niño y al docente.
En este punto resulta primordial que el docente no se sienta solo en su tarea, tal como le ocurre al niño. Aquí siempre es importante el intercambio del docente con otros; generalmente el maestro podrá percibir, con el auxilio de la mirada de otro, lo que por sí solo no puede ver en el contacto cotidiano con su alumno.
SE LES RECOMIENDO OBSERVAR EL VÍDEO: LA EDUCACIÓN PROHIBIDA
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